6 sept. 2013

El perdón


Anoche en el culto de la iglesia a la que estoy asistiendo en Madrid hablaban de las ataduras que tenemos cada uno en nuestras vidas. Por alguna razón me vino a la cabeza la atadura de no poder perdonar por que la herida que nos han causado ha sido muy fuerte, ha sido  muy profunda. Pero esta claro que cuando no perdonamos los más afectados somos nosotros mismo. 
Hoy me levante en búsqueda de unos párrafos de uno de mis libros favoritos: "Aleph", de Paulo Cohelo. 
Este simplemente decide perdonar para ser feliz, para desatarse de algo que no le deja avanzar, para LIBERARSE.
Aquí se los dejo para que ustedes mismos saquen sus conclusiones:
"- Estoy liberado del odio por medio del perdón y el amor. Entiendo que el sufrimiento, cuando no puede ser evitado, me ayuda a avanzar hacia la gloria.
Hilal habla en voz baja, pero la acústica de la iglesia es tan perfecta que todo lo que dice parece hacer eco a lo largo de las cuatro esquinas. Pero mi experiencia me dice que está canalizando el espíritu de un niño.
Las lágrimas que derramé, yo perdono.
El sufrimiento y las decepciones, yo perdono.
Las traiciones y mentiras, yo perdono.
Las calumnias y las intrigas, yo perdono.
El odio y la persecución, yo perdono.
Los golpes que me dieron, yo perdono.
Los sueños rotos, yo perdono.
Las esperanzas muertas, yo perdono.
El desamor y la envidia, yo perdono.
La indiferencia y la mala voluntad, yo perdono.
La injusticia en el nombre de la justicia, yo perdono.
La ira y el maltrato, yo perdono.
El abandono y el olvido, yo perdono.
El mundo con toda su maldad, yo perdono.
Ella baja los brazos, abre los ojos y coloca sus manos en su rostro.
Me acerco a besarla, pero ella hace una señal con las manos.
- No he terminado todavía.
Ella cierra sus ojos y mira hacia arriba.
La pena y el resentimiento, los sustituyo con comprensión y entendimiento.
La rebeldía, la sustituyo con la música que sale de mi violín.
El dolor lo sustituyo con olvido.
La venganza, la sustituyo con victoria.
Seré capaz de amar por encima del desamor.
Dar incluso cuando estoy despojada de todo.
Trabajar feliz incluso cuando estoy en medio de todos los obstáculos.
Secar las lágrimas, incluso cuando aún estoy llorando.
Creer incluso cuando estoy desacreditada.
Ella abre los ojos, pone sus manos sobre mi cabeza y dice con la autoridad que viene de arriba:
- Hágase tu voluntad. Hágase tu voluntad.

Párrafo extraído de:
http://paulocoelhoblog.com/2010/12/01/el-perdon-oleph/

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