7 ago. 2013

Los Trapecistas



Ayer tuve la magnífica oportunidad de ir a mi primera clase de trapecio, les confieso que cuando mi amigo Josh me confirmó los tickets para esta aventura yo estaba totalmente emocionada, parecía una niña en camino a Disney o algo así, toda esta emoción duró hasta que llegamos al Westside Pier 1 y vi desde abajo la escuela de trapecistas, sus mallas, cables colgando, luces, etc. Ahí mis rodillas comenzaron a temblar y la duda tocaba mi puerta. No obstante le dije me haga el favor de irse, que ya estoy en mis últimas semanas en nyc de esta temporada y lo que más deseo es divertirme. Entendía que mi altura, flaquencia y mi mal estado físico debido a la falta de ejercicios no colaboran conmigo y podía lastimarme. Sin embargo leí el letrero que decía: "olvídese de sus miedos y preocúpese por la adicción que tendrá a esto", como soy muy obediente cuando (me parece) salte de alegría una vez más y nos unimos al grupo. Llegó la hora de comenzar la clase, ahí estábamos, mi amigo Josh y yo en ropa de yoga y medias blancas, listos para "volar" como dicen los instructores. Las primeras instrucciones fueron: observe, escuche, confíe  y actúe" ¿Que gracioso no???, me pregunté si estaba yendo a clases de trapecista o una clase de como vivir

En fin, ya amarrados a nuestros cinturones, con las instrucciones claras y con la mente abierta comenzamos a subir uno a uno la escalera… Una escalera larga que a mitad de camino cansa y pone a pensar. Pensaba que podría pasar si las cuerdas fallaban, si era muy pesada para la delgada instructora que estaba esperándome para sostenerme por el cinto que traía en mi cintura y dejarme casi colgando al vacío para poder agarrar la barra.
 Una vez más la vida me decía que debía aprender confiar, que no importa cuantas veces me hayan dejado caer, cuantas veces me hayan herido con la traición o cuantas veces las mentiras hayan sido la guía de muchas personas en que confié. La vida me decía una vez mas: CONFIA
Confiar en que Dios nos guía por el camino correcto, a veces doloroso o muy doloroso, pero el siempre el correcto. Si pasan por NY traten de tomar una de estas clases, la experiencia es extraordinaria, la lección de vida es única y la sensación de volar como Peter Pan es placentera. Recuerden las instrucciones: observe, escuche, confíe  y actúe"




Ruth Ocumarez

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